Hace unas semanas, una lectora que con el primer correo que me envió me dio un empujón para publicar el artículo que leísteis hace poco, me hizo también una serie de preguntas sobre los libros y la escritura.

Se las iba a contestar todas por email, pero era demasiado largo para escribirlo por allí, así que con su permiso y por si a alguien más le interesan las respuestas las contestaré aquí, escribiéndolas tal cual me las ha planteado y en el mismo orden.

¿Siempre te basas al escribir en experiencias que has vivido o en habilidades que posees? A ver si me explico, por ejemplo en Encubierta y Descubierta hay parte que transcurre en el mar, navegando. ¿Tienes nociones de navegación, te documentas o simplemente las imaginas?

En respuesta a la primera parte diré que no, siempre no, pero muchas veces sí. Me es más fácil hablar y describir cosas o situaciones si las he vivido, eso está claro, pero no siempre me baso en eso porque mis conocimientos no dan para tanto (ojalá que sí) y cada vez con más frecuencia me tengo que meter en territorio desconocido.

En cuanto a las nociones de navegación, ese es un claro ejemplo de territorio desconocido para mí. En ese caso me documenté bastante, tuve que aprenderme cual era la proa y la popa, babor y estribor, y algunas cosas más que ya no recuerdo pero que siguen guardadas en la carpeta de esos libros. Para describir el barco descargué imágenes de un yate de lujo, tanto del exterior como del interior y describí el barco basándome en ellas. Para el galeón, aunque al final no acabé poniendo gran cosa en el libro la verdad es que informé mucho más, la época a la que pertenecían, los diversos usos, y un largo etc.

Utilizar en un libro algo sobre lo que no sabes nada siempre es más complicado, porque siempre tienes la duda sembrada sobre si la estarás cagando con algo, pero por otro lado es divertido porque aprendes cosas nuevas, lo desconocido deja de serlo si se tiene voluntad.

 

En Besos, abrazos y caricias, ¿viviste las experiencias por las que pasaron las protagonistas: el buceo, los circuitos de tirolina, las rutas de senderismo?

En este caso sí, he practicado las tres cosas, así que para eso no tuve que documentarme.

O en el caso de Megan, que es montañista, ¿tienes experiencia como tal?

Sí, aunque ahora no voy todo lo que me gustaría soy muy aficionada a la montaña. He hecho algún tramo del GR11 con tienda de campaña. Creo que de todas las vías ferratas de España solo me faltan por hacer las de Andalucía. También he hecho en Andorra, Francia e Italia. He subido muchas cimas, aunque nunca he llegado a los 3.000 metros, mi cima más alta es Bastiments con 2.881 metros si no me equivoco. A todo eso hay que sumarle cuatro Caminos de Santiago, tres de ellos en solitario, así que algo me defiendo en cuanto a temas de montaña 🙂

¿Cuánto tiempo suele transcurrir entre historia e historia?

Supongo que la respuesta correcta es nada, porque desde que comencé a escribir Encubierta y descubrí lo mucho que disfrutaba contando historias no he dejado de hacerlo. Hasta la fecha, y espero que siga, siempre estoy tecleando en el ordenador, así está, pidiendo un cambio urgente.

¿Te dedicas a una hasta que la terminas o vas escribiendo varias correlativamente?

Diría que todavía no he conseguido centrarme en un libro de principio a fin, creo que esto ya lo comenté en algún artículo.

Me pasa mucho que mientras estoy escribiendo un libro, me vienen cosas a la cabeza, ideas que en algunas ocasiones me sirven para ese libro en cuestión pero que en otras no, no encajan porque piden a gritos otro tipo de historia. En esos casos hago un alto, escribo lo que he pensado para que no se me olvide y después voy continuando las historias según me llega la inspiración.

Aunque parezca algo interesante, la verdad es que a veces es agobiante, tienes un montón de cosas en la cabeza, quieres plasmarlas todas tal cual las estás imaginando sin perder detalles y no das a basto.

¿Has asistido alguna vez a algún curso o taller que tenga que ver con la escritura?

Nunca.

Si la respuesta es sí, ¿consideras que la experiencia merece la pena? Es decir, a alguien que desea escribir historias, ¿se lo recomendarías?

Aunque no haya asistido nunca a ninguno es algo que no me importaría hacer, estoy segura de que aprendería muchas cosas y me escandalizaría al ver algunos gazapos que debo hacer por puro desconocimiento, así que yo creo que sí que tiene que merecer la pena, y si deseas escribir historias y tienes la oportunidad de asistir a un curso que te pueda aportar algo mi consejo es que lo hagas.

¿Sientes nostalgia o pena al terminar un libro?

Siempre, sobretodo porque por norma me suelo encariñar de alguno de los personajes.

Hay algunos que en mi opinión dan o darían para mucho más, Eva Daván por ejemplo, creo que La borde y dulce Lai 2 fue uno de los libros en los que me supo peor llegar al final. De hecho la trama de una posible tercera parte quedó plasmada en un papel hace tiempo.

Marlo, Lai y Julia también son personajes que me gustan mucho, y a este cuarteto debo añadir un quinto al que conoceréis durante este año: Verónica Martínez.

¿Cuándo sabes que realmente lo has terminado?

Cuando comienzo a escribir una trama nunca tengo claro cómo se va a desarrollar desde el principio, y mucho menos el final. Pero conforme avanzo, siempre llego a algún punto en el que de pronto digo: “este libro tiene que acabar de tal manera”. Sé que realmente he terminado cuando llego a escribir ese final habiendo contado todo lo que yo considero que se debe saber sobre cada personaje.

¿Cómo sabes que no quieres añadirle o quitarle, o mejorar algo más?

Supongo que es algo que se sabe sin más, no sabría explicar cómo. Ya he dicho en alguna ocasión que cuando termino una novela y vuelvo a leer para corregir siempre acabo añadiendo cosas que creo que pueden aportar o hacer que se entienda mejor lo que quiero explicar.

Mejorar supongo que siempre, o al menos lo hago con esa intención. Por ejemplo me gusta que se entienda siempre el contexto de la situación o dejar muy claro qué personaje es el que está hablando en todo momento. Intento ser bastante específica en eso, y si al corregir veo que alguna escena o conversación deja un mínimo lugar a la duda lo resuelvo.

Quitar no suelo quitar nada, no soy una autora de las que se expande en las descripciones, por lo que si elimino cosas, quizá la novela quedaría algo coja.

¿Te resulta fácil encontrar ese punto en el que dices: “esto ya está listo”?

Nunca, de hecho decidir que un libro ya está listo para hacerlo público es lo más difícil de todo.

 

Esta es la última de las preguntas que me envió, y como me lo he pasado bien contestando os animo a que me preguntéis lo que queráis vía email, cuando tenga unas cuantas escribiré otro artículo.

Podéis enviarlas a mbenitezlibros@gmail.com

 

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