Como he visto que últimamente varias autoras a las que sigo han publicado un artículo con sus rituales a la hora de escribir, he decidido sumarme a la lista y compartir mis cuatro cositas.

Mis costumbres y requisitos

 

Al contrario que la mayoría yo no puedo escribir con música, soy incapaz de concentrarme. Si tuviera un auricular en el oído susurrándome una canción, toda mi atención se iría automáticamente a ese sonido. Para escribir necesito silencio, no absoluto porque eso es imposible…al menos en mi caso, si no es mi vecina con la música que oigo de fondo, es mi perra ladrando cada vez que alguien sale a la escalera, pero por lo demás, en mi apartamento reina el silencio cuando escribo.

Mi lugar favorito para hacerlo es el sofá, pongo un par de cojines apoyados en el reposa brazos y me siento estirando las piernas con el portátil encima y mi perra tumbada al lado, (a veces se pone celosa del portátil y se me tumba encima apoyando su cabecita en mi pecho, lo que me deja solo con un brazo) ese día escribo menos…

No tengo una hora del día concreta para hacerlo, para mí cualquier momento es bueno para escribir. Entre semana evidentemente me pongo por las tardes después de trabajar, pero el fin de semana lo mismo son las siete de la mañana que las cuatro de la tarde, me da igual.

 

Las cositas que preparo o necesito tener cerca cuando escribo

 

El móvil: en primer lugar porque tengo una aplicación con un bloc de notas en el que voy apuntando ideas que se me ocurren en el trabajo o cualquier sitio en el que estoy, siempre estoy apuntando cositas. En segundo lugar porque hay momentos en los que simplemente necesito desconectarme un poco, entonces miro Twitter o contesto los mensajes de Whats (si es que tengo). Ah, el móvil en silencio, esto no es algo de lo que deba acordarme porque siempre lo tengo así, las 24 horas.

La cortina: justo al lado del sofá está el ventanal del comedor, como escribo de espaldas a ella la luz se me refleja en la pantalla si es de día, así que siempre la bajo lo justo como para evitar eso pero dejando que entre, me encanta la luz natural.

Una libreta y un bolígrafo: a veces estoy escribiendo y de pronto me viene algo que quiero incluir pero que no toca en ese momento, así que lo escribo en una libreta para que no se me olvide, esto ha de ser un acto muy rápido porque mi memoria a corto plazo es bastante defectuosa. Cuando termino de escribir me lo miro y coloco las cosas donde creo que deberían ir.

Una gorra: tengo el flequillo muy largo y me molesta tenerlo en la cara, sobre todo cuando escribo, así que cuando estoy en casa siempre llevo una gorra con la visera hacia atrás. Muy adolescente, lo sé.

Un libro: siempre tengo al lado el libro que me estoy leyendo en ese momento, a veces no me apetece mirar el móvil para desconectar y lo que hago es leer, lo malo es que cuando opto por esta opción ya no suelo escribir más, sigo leyendo.

Ibuprofeno: soy asidua a los dolores de cabeza y cuando llevo mucho rato escribiendo suele hacer acto de presencia, así que siempre tengo la milagrosa pastillita cerca, por si acaso.

Mi perra: eso tampoco puede faltar, sino está conmigo es porque no está haciendo nada bueno.

 

¿Qué hago cuando me bloqueo? Depende…

 

Digo depende porque varía en función de la situación. Normalmente siempre suelo estar escribiendo dos cosas a la vez, de forma paralela claro, sino es una novela, es un relato, pero siempre tengo un par de cosas empezadas. Cuando me bloqueo lo primero que suelo hacer es volver a leer todo lo que llevo escrito desde el principio, aunque sea muchísimo y eso me pueda llevar horas, si eso no funciona cierro ese documento y me voy al otro, y si eso tampoco funciona me olvido de los dos. Dejo pasar los días y me dedico a devorar libros y ver series hasta que de repente me ilumino y sé cómo debo continuar.

 

Artículo anterior: ¿Por qué empecé a escribir?

 

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