Como lectoras todas hemos experimentado sensaciones diferentes al terminar de leer un libro, por norma, si la historia te ha gustado y has empatizado y sentido con alguno de los personajes, lo que sientes son ganas de seguir leyendo, de que te cuenten un poco más a pesar de que, en realidad, ya lo sabes todo. Otras veces puedes sentir frustración porque no ha terminado como quieres, o nostalgia porque te ha dejado un agujero en el pecho, en definitiva, las sensaciones pueden ser muchas.

Ahora os voy a hablar un poco de lo mismo, pero desde el otro lado, desde lo que como escritora, puedo sentir cuando termino de contar una historia.

Escribo esto precisamente porque acabo de terminar de escribir un libro, del que también os voy a hablar un poco, y me siento vacía 🙁

Como ya sabéis, he escrito un montón de historias. La sensación no siempre es la misma, ya sea por el tipo de historia o por el momento en el que estás cuando la escribes.

Yo los disfruto todos (si no lo hago, lo dejo, para eso no me tiembla el pulso) pero hay algunos, que llegado a determinado momento estás deseando terminar, otros que no quieres que se acaben, pero que cuando acaban, no te importa, y otros como este al que acabo de poner fin, que te dejan tocada.

De vez en cuando aparece una historia que te nace de dentro, los personajes se dibujan en tu mente, te encariñas, empatizas, y los sientes de tal modo, que comienzas a escribir y te olvidas de que el mundo está girando. Eso me ha pasado con “Tiempos”.

Hacía mucho que no escribía una historia donde la trama principal fuera únicamente la romántica y el resultado es que no me ha frenado nada, ni siquiera el dolor de cabeza.

A veces vivo mis propias historias de tal modo que me faltan horas para teclear y me estreso. Con este libro me ha pasado durante los once días que he tardado en escribirlo.

Estaba en el trabajo obsesionada con llegar a mi casa para sentarme delante del ordenador, porque tenía la historia tan clara en mi cabeza, que me daba miedo esperar y no ser capaz de expresarla del mismo modo que la revivía en bucle hasta que la soltaba.

Lo he disfrutado muchísimo, pero también lo he sufrido. Me he metido en la piel de las protagonistas como si fuera yo misma, he llegado a tener los dos ataques de ansiedad que tiene una de ellas ante determinada situación, y a sentir cortes de respiración mientras escribía conversaciones entre ellas. La comencé el día diez de este mes, y me he metido tan de lleno en la historia, que once días y casi 57000 palabras después, la he terminado.

Después de poner punto final, miro los datos de escritura y me parecen abrumadores. He escrito historias muy rápido otras veces, pero como esta diría que ninguna, y lo peor es que ahora me siento vacía como he dicho más arriba. Tengo otra historia completamente planificada (que dejé en el segundo capítulo para escribir esta) y no puedo ponerme porque me va a costar sacarme «Tiempos» de la cabeza.

En fin, ya lo he contado, ahora me centraré en leer otros libros para que se me pase la gilipollez y así desconectarme por completo de este😊

Aquí os dejo pantallazos de la aplicación donde apunto los datos de escritura de cada libro, ya sé que no aporta nada, pero me hace ilusión compartirlo.

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