DATOS

Nombre o seudónimo: A. M. Irún

Tu género literario: Romántica lésbica

Edad: Más de 30 y menos de 40.

Ciudad de origen y país: Zaragoza, España

ENTREVISTA

¿Por qué utilizas seudónimo?

Para protegerme. Me siento segura detrás de él. Si tuviera que usar mi nombre, no publicaría lo que escribo. Soy muy pudorosa en ese aspecto.

¿Tienes alguna nueva novela entre manos?

Novela no. Tengo un relato navideño. En cuanto lo dé por zanjado me pondré con la cuarta parte de los libros de Nico y Carla. Ya tengo el tema y una lista de las cositas que quiero que pasen. Va a ser muy divertido escribirlo.

¿Cuáles son tus hábitos a la hora de escribir? ¿Tienes alguna manía en particular?

Tengo un maravilloso despacho que no uso. Suelo sentarme en el sofá, con las piernas cruzadas, me pongo el portátil sobre ellas y escribo. Puedo hacerlo mientras mi novia está al lado viendo la tele porque, si tengo clara la idea, soy capaz de abstraerme por encima del griterío de “Sálvame”.

¿Cuáles son tus referentes?

Me gusta mucho la prosa de Rosa Chacel, Carmen Martín Gaite o Ana María Matute. Eran mujeres tremendamente inteligentes y escribían de maravilla.

Si tuvieses que elegir un solo autor/a, ¿cuál sería?

Carmen Martín Gaite. “El cuarto de atrás” me parece una absoluta barbaridad que toda persona que quiera dedicarse a escribir debería leer.

¿Te consideras escritora de brújula, mapa o híbrido?

Híbrido. Me planteo las cuatro o cinco cosas que quiero que pasen y dónde tiene que acabar la novela y luego disfruto por el camino.

¿Qué fue lo primero que escribiste?

De manera más seria, con un perfil más de escritora, “Nico, por favor”. Primero fue publicada como blog-novela. Enganchó, gané lectoras y luego lo publiqué en Amazon.

¿Qué género literario no te atreverías a escribir nunca?

Poesía. Seguramente daría bastante pena como poetisa.

¿De dónde salen tus ideas?

Del totum revolutum que es mi cabeza. Leo y veo cosas muy diversas a lo largo del día y en diferentes medios. En el trabajo, en el libro que esté leyendo, en Youtube… Mi cerebro es una esponja que lo absorbe todo de manera más o menos consciente.

Luego me estoy lavando los dientes o regando las plantas y dos neuronas chocan, intercambian información y se me ocurre una idea. No necesariamente una idea para una novela, sino una chispa, quizá una característica para un personaje o la solución a un problema que tenía.

Creo que es así como en general funciona la creatividad.

Por eso es importante meter material de calidad en la cabeza.

¿Te has enfrentado alguna vez a la temida página en blanco? Y si es así, ¿cómo actúas?

Al ser una escritora híbrida, nunca comienzo una novela sin tener una idea de por dónde va a tirar. Suelo partir de un cuaderno de notas, de una excel con la estructura y de algunas imágenes inspiracionales para evitar ese partir-de-cero que puede provocar un bloqueo.

Sí me pasa alguna vez que no me fluyen las palabras. En ese caso lo mejor es salir a dar un paseo y despejar la mente.

¿Alguna vez has escrito algo basándote en un hecho real?

¡Casi todo lo que escribo está basado en hechos reales! Lo que vivo es mi principal inspiración. Si bien es cierto que no lo plasmo de manera literal, sí que me sirve de punto de partida para desarrollar otras ideas.

Por ejemplo, “Nico, por favor” es una novela basada en el “y si…”. Y si yo me hubiera atrevido a esto, y si me hubiera quedado en Madrid, y si… Y así surge la idea.

¿Crees que es importante el feedback con tus lectores?

Siempre es agradable recibir comentarios positivos, críticas constructivas, emails de agradecimiento, etc. Son como caricias al ego, por eso también hay que tomarlas con distancia.

Igual que las críticas negativas.

¿Escribes sobre tu género favorito o se te da mejor otra cosa?

Es curioso, pero el género que más he leído ha sido la ci-fi, sin embargo, no me sale ninguna historia de ciencia ficción para escribir. Se me da mejor escribir sobre mujeres perdidas en su propio universo.

¿Cuántos libros te sueles leer al año y cuáles son tus hábitos de lectura?

Leo menos de lo que debería, la verdad. Y el problema es porque precisamente no tengo un hábito de lectura. No tengo un tiempo y un espacio reservado a la lectura. Antes leía mucho en el transporte público, pero ahora debo desplazarme en coche y he sustituido la lectura por podcasts.

¿Hay algo en particular que te gustaría contarles a tus seguidores sobre ti?

Que me sigan en Twitter, que ahí cuento muchas cosas. Chorradas del día a día la mayoría.

¿Te atreves con un microrrelato? Si es que sí, máximo 30 palabras.

“De la lata sólo salieron palabras bonitas. La labia de la dueña del ultramarinos inundó su cocina y Carmen abrió la ventana para ventilar antes de que llegara su marido”.

¿Has escrito a cuatro manos alguna vez? En caso afirmativo, cuéntanos un poco tu experiencia, y si es que no, ¿te lo plantearías si te lo ofrecieran? ¿Con quién te gustaría escribir?

No lo he hecho nunca y no creo que pudiera. Alguna vez Emma Mars y yo lo hemos comentado, pero para mí escribir es algo muy introspectivo y no lo concibo como un trabajo en equipo.

Creo que es por lo que he mencionado antes: pongo mucho de mí en las novelas y no me gustaría que nadie que no fuera yo escribiera sobre mí, ¿me explico? Tendría que cambiar el chip, tomarme esa novela como algo ajeno a mí para poder escribirla a cuatro manos.

Esto ha quedado un poco ególatra…

¿Sobre qué autor/a te gustaría leer una entrevista?

Emma Mars, Clara A. García o Marta Catalá Vila.

¿Último libro que has leído?

Estoy con una colección de relatos de mujeres españolas. Quizá cuando se publique esto ya me haya puesto con “Un pueblo tranquilo” de Marta Catalá Vila.

¿Qué significa para ti escribir?

Abrir mundos.

¿Qué te hizo decidirte a autopublicar?

Más bien fue al revés: una de las cosas que hizo que la escribiera fue, precisamente, que podría autopublicarla y llevarla directamente a las lectoras, sin intermediarios, ni rechazos editoriales. Di por hecho que ninguna editorial querría publicar “Nico, por favor”.

Suelo ser bastante autodidacta, así que se juntaron el hambre con las ganas de comer y edité, maqueté y e hice el diseño editorial yo misma. Totalmente DIY.

Como me fue bien, ya no me he planteado mandar nada a una editorial.

¿Cuáles son para ti las ventajas y los inconvenientes de la autopublicación?

Las tres ventajas principales son:

  • tener el control de tu obra,
  • conocer cuánto vendes día a día,
  • y “saltarte” el engorro de que alguien diga que tu novela no es de calidad, o no encaja con la política editorial, o no es el momento, o cualquier otra excusa.

Tú eliges el momento y las lectoras deciden si tiene la calidad suficiente como para comprarla. Aunque esto siempre es un arma de doble filo.

Entre las desventajas encuentro el no tener alguien detrás para proteger tus derechos como autora (hablo particularmente de la piratería) y que publicar con editorial sigue teniendo cierto estatus. En lésbica sobre todo.

También, la editorial incluye unos servicios asociados que como indie no te puedes o no quieres permitirte (correcciones, maquetación, presentaciones, ferias, etc).

Si tuvieses la oportunidad de trabajar con una editorial, ¿lo harías? ¿O prefieres seguir por tu cuenta?

De momento, no. Estoy bien siendo indie, poniéndome yo los plazos, haciendo el diseño editorial… Pero claro, me gusta todo este barro.

¿Haces algún tipo de promoción o marketing para tus libros? ¿Qué crees que es lo más efectivo para vender más libros?

Profesionalmente me dedico al marketing y la comunicación así que sí, hago promoción. Y he probado casi todo. Anuncios en redes sociales, Google ads, email marketing, ¡hasta promoción de influencers!

Esto último fue lo más efectivo. En mi caso fue de manera totalmente espontánea, orgánica, y no sé muy bien los precios, pero creo que este tipo de acciones son caras.

Si no quieres gastarte los cuartos y prefieres algo que puedas controlar más, lo ideal es tener una web o blog y una lista de correo. Regala algún relato para incentivar que se suscriban, escríbeles de vez en cuando con tus avances, con tus ideas, que se note que es una lista de correo exclusiva. Te permite una comunicación más cercana con tus lectoras y, a la hora de venderles algo, reaccionan muy bien.

Y, para terminar, defínete como escritora en tres palabras.

Cáustica pero informal.

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