Os voy a presentar un poco lo que tengo preparado para lo que queda de este año 🙂

Serán tres libros más (ya terminados) de los que os quiero comentar las particularidades de cada uno y el cómo han surgido, porque cada uno de ellos tiene algo que para mí es especial, aquí no hay retos personales, solo historias entre mujeres que surgen en mi cabeza cuando menos me lo espero.  

 

¿Sospechas de mí? (Alba y Ruth)

 

Esta historia surgió hace mucho tiempo, y cuando digo mucho, es mucho, creo que no miento si digo que la comencé a finales de 2017 o principios de 2018. Para que os hagáis una idea, cada vez que escribo un libro o me surge una idea para otro, creo una carpeta y le asigno un número junto al título, es decir: mi libro Encubierta es la carpeta 1, Descubierta la 2, y así con todos. Esta carpeta tiene el número 9, si tenemos en cuenta que tengo 21 carpetas, imaginaos el tiempo que lleva ahí.

Lo que sucedió fue que lo comencé a escribir y cuando iba más o menos por la mitad, se me abrieron dos posibles frentes por los que continuar, y como no tenía claro cuál me gustaba más, hice un pequeño parón para pensar y valorar opciones, algo que hago con algunas de las historias.

El problema fue que durante ese parón, se me ocurrió la trama para Ella sí que estaba, lo comencé a escribir y este quedó aparcado a la espera de retomarlo. Y así fue pasando el tiempo, otras ideas llegaban y nunca encontraba el momento para retomar este, hasta que llegó la primera semana del confinamiento.

Lo cogí de nuevo, leí todo lo que tenía escrito hasta el momento y lo continué por el camino que ya tenía decidido hacía tiempo, y ahora está ahí, esperando para ver la luz.

 

Acceso prohibido (Raquel y Candela)

 

Este es un caso especial para mí, y desde ya os digo que junto con la historia de Eva y Lai, y la de Jud e Ivana, estas protagonistas entran directamente en mi top 3 de mis propios libros. Esta historia surgió justo después de que terminara la que os he comentado arriba, y me sirvió para demostrarme algo que me tenía un poco preocupada, y es que no se me ha olvidado como se escribe y mi mente sigue funcionando igual que al principio, solo que estaba pausada.

Os pongo un poco en antecedentes para que entendías porque me preocupaba, y es que básicamente, desde el verano de 2018 que terminé de escribir Jud, no había vuelto a escribir nada hasta principio de este año con el secreto de la Sra. Pons, pero este último, era un reto personal, una idea que había surgido en mi cabeza por otros motivos y con la que quise hacer algo diferente, que fue hacer que el peso de la historia recayese sobre la trama y no sobre las protagonistas. (Libro del que me siento muy orgullosa).

Las que me seguís habitualmente sabéis que tanto Un mes de besos, abrazos y caricias, como Algo de tres y Jud, los publiqué después de la fecha que os digo, de hecho Jud tan solo lleva siete meses a la venta. Todos ellos estaban escritos ya de antes, Jud fue lo último que escribí, ni siquiera un relato por el camino.

Es cierto que uno de los motivos por los que ni siquiera me planteaba escribir nada es porque no tenía tiempo, y el poco que me sobraba lo usaba para leer, pero entonces llegó el confinamiento, y las dos semanas de cierre obligado fueron el remate, de repente tenía todo el tiempo que no había tenido en el último año y medio. Entonces surgió esta historia y me pasó como con muchas otras anteriormente, que salía sola, y que además me ponía los pelos de punta en más de una ocasión.

Con todo esto me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos tener tiempo para escribir, así que a partir de ahora, intentaré organizarme de manera que la escritura tenga un hueco.

Y ahora os comento porque este libro es tan especial para mí aparte de este importante detalle que acabo de comentar, me pasó algo que solo me había pasado con los libros que he mencionado que están en mi top 3, Jud, y concretamente, la borde y dulce Lai 2, y es que apenas he tardado un par de semanas en escribirlos.

Cuando escribí la borde y dulce Lai 2 fue algo bastante bestia, no solo porque no podía parar, (también diré que estaba de vacaciones y tenía más tiempo, y con Jud también) sino porque cada emoción que sentían los personajes también la sentía yo, me resultó terriblemente fácil expresar lo que quería, y lo más importante, plasmarlo en el papel de la misma manera que sonaba en mi mente, eso parece una chorrada, pero a veces es muy complicado.

Y un poco lo que pasa con este libro, también nos lleva al siguiente, porque con este me ha pasado exactamente igual.

 

La borde y dulce Lai 3 (Eva y Lai)

 

Me alegra infinitamente saber que la pareja ganadora de la encuesta que lancé hace unos días son ellas 🙂

La idea de hacer una tercera entrega sobre esta pareja, también viene de hace mucho, su número de carpeta es el 10 (para que os situéis), aunque simplemente la creé y de vez en cuando escribía cosas que me venían a la cabeza, ideas que a veces tengo y pienso: esto le puede venir bien a esta historia o a ninguna en concreto, y solo las apunto. Para ellas tenía varias escenas escritas pero sin ningún tipo de orden, simplemente ideas.

Esto en realidad me complicó el tema, porque cuando tuve una idea clara sobre la trama que iba a seguir el libro, me costó mucho encajar las escenas, de hecho, algunas se han quedado fuera.

Y en cuanto al libro en sí, pues bueno, me ha pasado exactamente igual que cuando escribí la borde y dulce Lai 2, todo salía solo y se plasmaba tal cual estaba en mi cabeza. Siendo sincera, me supo mal acabarlo.

Nada más, estos son mis tres bebés y espero que os gusten cuando por fin salgan 🙂

 

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